Historia de Poniente

No se sabe cómo o cuando empezó el mundo, y los primeros datos que se conocen sobre la primera era, llamada la Era del Amanecer es que, por aquel entonces, no había humanos en Poniente sino que únicamente habían dos razas inteligentes: los gigantes por un lado y los hijos del bosque por el otro.

Los gigantes

Los gigantes eran, simplemente, hombres muy altos que podían llegar a alcanzar entre cuatro y cinco varas de altura; lo que equivale, aproximadamente, entre tres y cuatro metros de altura. No tenían la piel descubierta como los humanos sino que toda su piel estaba cubierta por una capa de espeso bello. Tampoco tenían reyes o señores gobernadores, ni tejían ropa, ni construyan casas; sino que vivían en cavernas o bajo altos árboles y no conocían otras herramientas que las ramas que arrancaban de los árboles.

Los hijos del bosque

Por su parte, los hijos del bosque eran pequeños, hermosos y de piel oscura. Tampoco tejían, pero confeccionaban vestidos con hojas y cortezas. No trabajaban los metales, aunque usaban la obsidiana o vidriagón como herramientas o armas de caza; también fabricaban arcos con madera de Arciano y montaban trampas con hojas de hierba que tanto varones como hembras usaban para cazar. Erigían hogares sencillos, sin castillos ni ciudades y vivían en los bosques, pantanos, lagos y colinas.

Los hijos del bosque adoraban a innumerables deidades de la naturaleza, que ahora se conocen como los Antiguos Dioses y tallaron rostros en los Arcianos por todo el continente. Por lo que sabemos, los mismos de su raza se dividían en tres clases

  • los verdevidentes: eran los líderes
  • los danzarines de los bosques: eran los cazadores
  • y el resto.

Los verdevidentes eran  los más sabios de su raza y tenían poderes mágicos, puesto que eran capaces de ver a través de los ojos tallados de los Arcianos; comunicarse de un extremo al otro del continente, ver el pasado y el futuro mediante visiones e incluso podrían entenderse con los animales.

Guerra entre los hijos del bosque y los gigantes

Parece ser que gigantes e hijos del bosque habitaron a lo largo y ancho de todo Poniente y además estaban en guerra o, como mínimo, ambas razas se daban caza mutuamente.

Sin embargo,  no parece que hubiera un claro vencedor, sino que sus números se mantenían en equilibrio. Así convivieron durante miles de años hasta que un día, unos doce mil años antes del reinado del Rey Robert, un grupo de humanos, conocidos como los Primeros Hombres, se internaron en el continente desde el sur, por el brazo roto, que en aquel momento aún no estaba roto y unía Poniente con Essos.

Desde ahí, fueron avanzando cada vez más y más hacia el norte y construyendo fortalezas y aldeas. Tenían que talar los árboles, incluido los Arcianos con los rostros tallados ; este fue motivo por el que los hijos del bosque los atacaron.

Los Primeros Hombres

Entonces empezó una guerra que duraría varios siglos entre los Primeros Hombres y los Hijos del Bosque. Los verdevidentes  y los danzarines de los bosques lucharon para retener a su nuevo enemigo pero los Primeros Hombres eran más altos, más fuertes, tenían armas de bronce, escudos de cuero y montaban a caballo; de modo  que la guerra se extendió durante generaciones.

Finalmente, los Hijos entendieron que no podían vencer. Los Primeros Hombres, cansados de tanta lucha, también deseaban la paz; de modo que los más sabios de cada raza lograron convencer al resto. Así, los principales héroes y gobernantes de ambos bandos se reunieron en la isla del Ojo de Dioses. Allí sellaron el pacto en el que los Hijos del Bosque renunciaron a todas las tierras de Poniente salvo los bosques y a cambio los Primeros Hombres prometieron dejar de talar Arcianos. Con ese pacto, la Era del Amanecer llegó a su fin y empezó la segunda era, conocida como “La Edad de los Héroes”.

Esta edad duró varios miles de años en los que, los Primeros Hombres y los Hijos del Bosque convivieron en absoluta paz. Los Primeros Hombres empezaron a adorar los mismos dioses que los Hijos del Bosque y, al disponer de tanta tierra, los Primeros Hombres tuvieron espacio para crecer, extendiéndose desde las tierras del eterno invierno hasta orillas del Mar del Verano.

Entre sus gentes, se alzaron diferentes reinos por todo el continente pero, con el tiempo, unos pocos se acabarían haciendo más fuertes que los demás, forjando los cimientos de lo que más tarde se convertiría en los Siete Reinos.

Entre los héroes legendarios más conocidos de esta época están Brandon “el Constructor” que se dice que construyó Invernalia y el Muro. Garth O’verde cuyos hijos fundaron la mayoría de las casas del Dominio. Lann el Astuto, el Embaucador de quien descienden todos los Lannister.  Durran es quien se casó con una diosa.

Fue durante esta edad, que tuvo lugar en el mundo un cataclismo sin precedentes; conocido como la Larga Noche. Se trata de un invierno que fue tan largo que no solo duró unos cuantos años, sino que hubo una generación entera en la que nacieron niños, se convirtieron en adultos y murieron sin llegar a conocer la primavera.

Fue entonces cuando aparecieron por primera vez los seres que son conocidos como “los Otros” o Caminantes Blancos. Éstos procedían de las heladas tierras del eterno invierno, llevando consigo el frío y la oscuridad para tratar de extinguir toda luz y calor.

Cabalgaban a lomos de monstruosas arañas de hielo y caballos muertos, y los hombres a los que mataban resucitaban para que luchasen con ellos. Hay diferentes leyendas de como semejantes seres pudieron ser derrotados; pero en particular hay dos que son las más importantes: la primera es una leyenda que llegó de la lejana tierra de Ashai,  que cuenta que hubo un héroe llamado Azor Ahai que consiguió derrotar a la oscuridad en solitario portando una espada llameante. La segunda leyenda viene del norte y habla de un héroe que buscó la ayuda de los Hijos del Bosque y, cuando al fin los encontró, los primeros miembros de la Guardia de la Noche se unieron para librar y ganar la que fue conocida como la Batalla por el Amanecer: el combate que acabó con el interminable invierno y obligó a “los Otros” a huir al norte.

Sin embargo con el paso de los milenios esta batalla se convirtió en historia; la historia en mito y el mito en leyenda. Durante el reinado del rey Robert ya muy pocos eran los que creían que “los otros” realmente habían existido alguna vez.

Pudiera ser que, en realidad, ambas leyendas se refieran al mismo héroe, pero en cualquier caso es importante saber que los sacerdotes rojos profetizan el regreso de Azor Ahai en una profecía que se conoce como la profecía del Príncipe Prometido.

Tras la Larga Noche, los Primeros Hombres y los Hijos del Bosque se recuperaron del cataclismo y continuaron coexistiendo en paz; pero, mientras esto sucedía, en Essos nació Valyria, el mayor imperio de todos los tiempos, conocido también con el nombre de Feudo Franco, donde los hombres que allí vivían habían aprendido a domar dragones.

Tras destruir a sus vecinos que eran el Imperio Ghiscari, los Valyrios empezarán a expandirse a oriente y occidente en busca de nuevos esclavos que pudieran trabajar en sus minas. En el norte estaba el reino de Andalia cuyos habitantes eran altos y rubios. No eran malos guerreros, pero aún así tuvieron que huir hacia el oeste para evitar ser esclavizados por los Valyrios.

Se cree que la Larga Noche ocurrió ocho mil años antes del reinado del Rey Robert y se cree que unos 4000 años después, es decir 4000 mil años antes, del reinado de Robert, fue cuando los Ándalos llegaron al fin a poniente.

Los Ándalos veneraban a los Siete Dioses y cuando se vieron obligados a huir de su tierra natal, los guerreros de su pueblo se grabaron la estrella de siete puntas en el cuerpo y juraron, por su sangre y por los Siete, no descansar hasta que hubieran forjado sus reinos en las Tierras del Ocaso, que es como se conoce a Poniente en Essos.

El primer lugar donde desembarcaron fue en el Valle de Arryn  y desde allí empezaron la conquista de Poniente. Los Primeros Hombres aún luchaban con bronce pero los Ándalos sabían trabajar el hierro y por eso sus armas y armaduras eran muy superiores a las de los nativos.

Los Ándalos resultaron ser también un enemigo temible de los Hijos del Bosque, a quienes expulsaron de todos los bosques, esos que los Primeros Hombres habían garantizado.  Fueron exterminados casi por completo.

Se dice que unos pocos Hijos consiguieron esconderse y aún viven en la Isla de los Rostros, pero el resto fueron asesinados o huyeron hacia el Norte y los Primeros Hombres perdieron una guerra tras otra, un reino tras otro frente a los invasores ándalos.

Finalmente, Poniente fue conquistado. Muchos los Primeros Hombres consagraron su fé a los Siete Dioses de los ándalos y en muchos casos los reyes ándalos se casaron con las mujeres e hijas de los reyes derrotados, para asegurarse el derecho a gobernar.

El Norte fue el único territorio que logró contener la invasión de los ándalos gracias a los impenetrables pantanos del Cuello y la antigua fortaleza de Foso Cailin. Incontables ejércitos invasores perecieron en el Cuello y los Stark, los Reyes del Invierno, consiguieron mantener un gobierno independiente durante mucho los siglos.

Así fue que la raza de los Hijos del Bosque quedó casi extinta y sólo se mantuvieron al otro lado del Muro, al igual que los gigantes. Los ándalos se mezclaron con los primeros hombres a lo largo y ancho de todo el continente. Excepto en el Norte, donde los primeros hombres no habían sido conquistados.

Muchos siglos después, unos mil años antes del reinado del rey Robert en el continente de Essos; Valyria entró en guerra con otro gran reino que quedaba al oeste alrededor del río Roin. Doscientos cincuenta mil guerreros roynar se congregaron bajo un mismo estandarte para enfrentarse a ellos; pero los Valyrios llevaron más de 300 dragones a la guerra y se dice que hubo tantos muertos que la sangre tiñó la bahía de Volantis hasta donde alcanzaba la vista.

La victoria de Valiria fue absoluta y cuando se enteraron, los roinar que no habían ido a la guerra (básicamente mujeres y niños) reunieron todos los barcos que quedaban y, bajo el mando de una princesa llamada Nymeria, huyeron por el río. Durante cuatro años seguidos Nymeria y los suyos viajaron por el mar. Sufrieron mil penurias, se dividieron, desertaron, algunos fueron esclavizados hasta que al fin Nymeria consiguió guiar a las pocas naves supervivientes hasta el sur de poniente.

La mayoría de los señores que vivían en esa región consideraban a los roynar intrusos e invasores pero uno de ellos Morse Martel vió en ellos una oportunidad y además se enamoró de la princesa Nymeria,  ambos se casaron y siguiendo su ejemplo muchos otros desposaron a mujeres roynar de modo que ambas razas se mezclaron.